Wonder Woman y el Feminismo (Wonder Woman and Feminism)

Parafraseamos y resumimos un artículo en inglés de K.L. Pereira, el cual nos habla sobre cómo William Marston vertió ideales feministas a través de la superheroína, a pesar de que se colaron otros mensajes un poco más adultos…

NOTA: Este artículo hace referencias a aspectos sexuales que no son apropiados para lectores menores de 18 años.

 

La Mujer Maravilla original usaba falda pero no resultó ser buena idea para el uso práctico en las batallas contra el mal.

 


Wonder Woman (la Mujer Maravilla), fue creada en 1941 por William Marston, psicólogo, creador del precursor de la prueba de polígrafo y autoproclamado feminista, con el motive de incursionar una mujer al panorama violento de los superhéroes que recién se establecían para ese momento.  Así lo apunta K.L. Pereira, autora del artículo “Female Bonding: the strange history of Wonder Woman” (Empatía femenina: la extraña historia de la Mujer Maravilla), publicado en el número 33 de la revista Bitch (Otoño 2006).

Explica Pereira (2006) que el concepto del feminismo de Marston, al contrario de lo que se interpreta comúnmente hoy día, se basa en una variación de una idea del siglo XIX que se basa en que las mujeres son moralmente superiores a los hombres porque éstas controlan sus apetitos: las mujeres reinarán el mundo con sus armas psicológicas y no físicas, que son el amor, la pasión y la justicia.  Esta postura fue la que aplicó durante sus investigaciones en el área de la psicología.  Su visión, aunque viciada, fue progresista para la época y Wonder Woman fue su mensajera principal.

Dichas visiones se propagaron a través de un medio creativo que recién se estrenaba en un formato consumible para el público masivo: el cómic.  Ese público masivo, compuesto mayormente de hombres, consumía más que aventuras de una mujer superpoderosa.  Según Pereira (2006), el personaje era el vehículo perfecto para transmitir la ideología feminist de Marston: “El lector aprende que esta incredible amazonas escoge abandoner su isla paradisiaca para decirle a las mujeres de América que la única manera para triunfar en la vida era ser fuerte y destacarse sin la ayuda de los hombres”. (P.  36, traducción del autor de este escrito)

 

 

Uno de los temas principales que refleja la serie en sus comienzos es el poder de la actitud y el trabajo; a través de su alter ego, Diana Prince, Wonder Woman motiva a las mujeres que conoce a comprender que, mientras sus talentos y trabajo duro son importantes, una actitud positive es lo que realmente lleva un trabajo a realizarse (P.36).  La autora menciona como ejemplo la historia “The Five Tasks of Thomas Tighe!” (“Las Cinco Tareas de Thomas Tighe!”), del número 38 (1949).  Otro tema recurrente es el bondage (acto de dominación sexual que consiste en atar a otra persona de una manera particular).  La superhéroe ataba a los malhechores para extraer de ellos la verdad y evitar asesinarlos, pero Marston sabía que el bondage también estimula sexualmente al espectador y había investigado anteriormente sobre la sumisión y dominación sexual (el sadismo consiste en disfrutar el sufrimiento del otro, según explica Marston en una carta del 1943 citada en el artículo).

Los enemigos de la serie de la Mujer Maravilla eran por lo general mujeres astutas y feroces, con cuerpos atractivos y deseos de usurpar lo que la sociedad del momento consideraba “el lugar” y “la actitud” de un hombre (no olvidemos que los artistas que le daban vida al personaje eran hombres).  Entre personajes femeninos, explica Pereira (2006), había una afinidad y empatía con una cierta carga sexual.  Esa imagen de la sociedad compuesta exclusivamente por mujeres tenía cierto parecido con el panorama real en los Estados Unidos, donde las mujeres se encargaban solas de las tareas del hogar mientras esperaban a sus maridos que volvieran de la Guerra.

La primera superhéroe oficial fue Wonder Woman pero antes de ella estuvo Red Tornado, una ama de casa que se transformaba en un torbellino para llevar a cabo sus tareas en la casa.

 

Tras la muerte de Marston en 1947 (sólo 6 años después de haber creado a la Mujer Maravilla), los nuevos escritores de la serie empezaron a plasmar intereses en temas como el romance y el matrimonio, más que la igualdad y la libertad.

A pesar de las buenas ventas, en 1954 los comics de Wonder Woman—y todos en general—recibieron un fuerte golpe que causó mucha censura y odio al medio del cómic.  La publicación del libro Seducction of the Innocent, del Dr. Fredric Wertham, quien nominó a la superheroína como una mujer fálica, lesbiana y cruel que lleva a las mujeres a pensar que la independencia y fuerza femenina están socialmente aceptadas.

La censura redundó en una Wonder Woman como la que se vio en 1968: mortal, casada y dedicada a comprar en centros comerciales.  En los 1970 se vio luchando en los tribunales de la Liga de la Justicia para convencer a sus integrantes masculinos de que ella tenía la misma capacidad que ellos y como un símbolo sexual en la serie de televisión que protagonizó Lynda Carter (P. 39)

Mientras esperamos a la adaptación cinematográfica para ver qué imagen le ponen ahora, Pereira (2006) invita al lector a recordar la Mujer Maravilla original, los valores que representó, y en cierta manera deja la puerta abierta para que los estudiosos (-as) analicen más los aspectos sociales, psicológicos y sexuales de esta famosa figura femenina de los comics.

 

Para propósitos ilustrativos, las imágenes fueron tomadas de: Pereira, K.L. (Fall 2006). Female Bonding: the Strange History of Wonder Woman, en Bitch (P.35-39): Oakland, U.S.A. (ISSN 1524-53614)

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-15/nov/2010

 

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